EL PACTO DE DIOS

EL PACTO DE DIOS: "El Señor te pastoreará siempre, en las sequías saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos, y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca se agotan. Y los tuyos edificarán las ruinas antiguas, los cimientos de generación y generación levantarás, y serás llamado reparador de muros caídos, restaurador de casas en ruinas" Isaías 58.11-12

viernes, 16 de septiembre de 2011

Carta de Mateo al hombre del Siglo XXI

Soy judío de nacimiento. Mi nombre es Mateo, viene del arameo Mattai, que significa “don de Dios”. Algunos, también me conocen como Leví, pues ese es mi segundo nombre, naturalmente quienes me pusieron esos nombres fueron mis padres siendo el nombre de mi papá Alfeo. Aunque ahora último me he enterado que algunos me conocen como Mateo el evangelista.

Viví en tiempos en que el Imperio Romano tenía sojuzgada a mi nación. Era bastante instruido, y muy ordenado en mi forma de ser. Creo que estos atributos me permitieron trabajar como recaudador de impuestos al servicio de Roma, especialmente para el cobro de derechos aduaneros, era algo así como un funcionario de aduanas. Mi centro de operaciones se encontraba por las cercanías de Capernaum, ciudad marítima de Palestina.

El ejercicio de mis funciones como cobrador de impuestos no era bien visto por mis paisanos los cuales me acusaban de publicano y de pecador, considerándome un hombre impuro por mi continuo contacto con gentiles, además que por mis actividades no guardaba el día de reposo. De este modo, no podía alternar ni comer con ellos ni menos ingresar a la sinagoga. Me sentía como un marginado por mi propio pueblo.

Es que los que ejercíamos esta función teníamos mala fama, no eramos muy bien vistos por el pueblo. Algunos extorsionaban, y efectuaban prácticas deshonestas; como el caso de Zaqueo, que era jefe de cobradores de impuestos allá en Jericó, el mismo que en una reunión en su propia casa ante Jesús, confesó públicamente sus malos manejos comprometiéndose a resarcir a quienes había defraudado ¡hasta cuatro veces lo que había robado!... éste sí que había abusado de muchos… y de qué manera!

A propósito de Jesús, nunca olvidaré mi encuentro con Él... ¡fue realmente maravilloso! Yo estaba realizando mis actividades de cobranza de tributos, y de pronto, cuando menos lo esperaba se me acercó acompañado de Simón, su hermano Andrés, Jacobo y Juan, los otros discípulos, y un gran gentío, y parándose frente a mí me miró a los ojos y me dijo: “Sígueme”. Déjame decirte que, si bien este llamado fue una orden, no sonó como tal, pues sus ojos irradiaban tanto amor que yo simplemente me paré de mi asiento y dejé todo… sin considerar el dinero recaudado hasta ese momento... me puedes creer? 

Era tanta mi felicidad que quise hacer un gran banquete en mi casa invitando a Jesús ¡y Él aceptó mi invitación! ¿Te imaginas? ¡No podía creer que Jesús me había dirigido la palabra y me había pedido seguirle!, y por su fuera poco ¡iba a estar en mi casa! Yo el catalogado por mi pueblo como un paria, como un marginado e indigno, iba a disfrutar del privilegio de tener en mi hogar al Rey de reyes y Señor de señores.

En esa reunión también fueron muchos amigos, publicanos como yo, que invité pues yo quería que conocieran a Jesús. No podía creer ¡el mismo Jesús en mi casa a la cual nadie de mi pueblo quería entrar!... En verdad era increíble… nunca me lo hubiera imaginado ni siquiera en sueños.

En un momento de la reunión unos fariseos y escribas de la Ley empezaron a criticar su actitud, y se le acercaron y le dijeron que porqué Él comía y bebía con publicanos y pecadores. Yo estaba junto a Él, pues Él ocupaba el lugar de honor como invitado especial, y pude escuchar claramente, sus palabras hasta ahora resuenan en mis oídos: “Los que están buenos y sanos no necesitan médico, sino los enfermos. Vayan y aprendan el significado de estas palabras. Lo  que quiero es que sean compasivos, y no que ofrezcan sacrificios. Pues yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores. ¡Que palabras!.. fueron como estacas en el corazón de esa gente, pues se retiraron de la casa avergonzados... ¡y ni siquiera se despidieron ni dieron las gracias!.

Le seguí a todo lugar por espacio de tres años. Sus enseñanzas eran propias del Ungido de Dios, no había duda era el Mesías prometido por Dios, lo que había sido  proclamado por los profetas, y esperado por mucho tiempo se había cumplido. ¡El mismo Dios hecho hombre, el Libertador de Israel, estaba ya con nosotros!

miércoles, 14 de septiembre de 2011

¿Qué haces antes de empezar a trabajar?

Un cirujano de un gran hospital de la ciudad tenía la costumbre de solicitar unos minutos a solas antes de llevar a cabo una operación.

Tenía una extraordinaria reputación como cirujano. Uno de los jóvenes médicos que trabajaba con él se preguntaba si tal vez existiese relación alguna entre ese hábito y el éxito de aquel hombre.

Entonces se lo preguntó directamente, y el profesional le respondió: "Sí, existe una relación. Antes de cada operación le pido al Médico Supremo que esté conmigo y que guíe mis manos mientras trabajo. Hubo ocasiones en que no tenía idea de cómo continuar la cirugía y luego recibía el poder y la capacidad para continuar. Era un poder que reconozco que venía de Dios. Jamás se me ocurriría operar sin solicitar su divina ayuda".

Sus palabras se divulgaron por todo el hospital con súbita rapidez, y luego por todo el país. Cierto día, un hombre llevó a su hija al hospital e insistía en que la operara el médico que trabajaba con Dios.

Cuando pienso en esta historia saltan a mi mente dos versículos que encajan apropiadamente, y que refuerzan la idea del relato descrito. El primero se encuentra en la epístola de Santiago:

Stgo 1:5 "Pero si alguno de vosotros se ve falto de sabiduría, que la pida a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada".

Quisiera enfocar el análisis del verso en una palabra, pues considero que es importante para entender el verdadero sentido del versículo, y es el verbo "pedir". En el original griego, existen cuatro palabras para dicho término que tienen diferentes connotaciones.

La palabra griega usada aquí es "aiteo" cuyo significado difiere de las demás, y sugiere con frecuencia la actitud de una persona que suplica, es la petición de uno inferior en posición a aquel a quien se le hace la petición. Para que podamos comprender el significado, es el mismo verbo que se emplea en Hechos 3.2, cuando el mendigo pedía en la puerta del templo.

Otro aspecto importante a mencionar, es el sentido que el Espíritu Santo le quiere dar a la acción,  pues el tiempo en el cual se escribe el verbo "pedir" está en presente, e indica que dicha acción debe de hacerse en forma constante (no es una acción que implica descanso sino en todo momento), asimismo el modo en que está expresado es imperativo, lo que señala que se está dando una orden para que cumpla inmediatamente, y en todo momento.

En síntesis, hay dos aspectos que el Señor nos dice que debemos de tener presente cuando pidamos por sabiduría. La primera, es una actitud suplicante de aquel que reconoce su necesidad, ante un ser superior; y segundo, ese pedir debe de hacerse de manera constante, entendiendo que es una orden del Señor.
  
Por último, el otro versículo que queríamos recordar, es aquel que se encuentra en el libro de los Salmos, en el capítulo 37, verso 5:

Salmo 37:5-6 "Encomienda al SEÑOR tu camino, confía en El, que El actuará; hará resplandecer tu justicia como la luz, y tu derecho como el mediodía". LBLA

Aquí se nos enseña a que debemos de poner en las manos de Dios nuestros caminos, algunos han asociado esta acción a cuando nos encontramos en problemas, pero éste no es el sentido, porque la idea es que no sólo le entregues al Señor tus cargas sino también todos tus asuntos: tu trabajo, tus negocios, tu familia, tus metas, tus planes, entre otros. Me agrada mucho la versión de la Biblia Latinoamericana relacionada con este mismo verso, ella dice:              

Psa 37:5-6 "Encomienda al Señor tus empresas, confía en él que lo hará bien. Hará brillar tus méritos como la luz y tus derechos como el sol del mediodía".

Uno de los mejores elementos que una persona puede agregar a su trabajo, sea cual fuere la esfera en la que se desempeñe, definitivamente es la oración. ¿Qué nos motiva a hacer nuestro trabajo? ¿Qué nos impulsa a dar lo mejor?


Muchos de nosotros lo primero que hacemos cuando llegamos a la oficina o al negocio es prender la computadora, o revisar la agenda del día, o prender el hervidor para prepararnos una taza de café, o quizás abrir las páginas del periódico. O cuando llegamos a la Universidad, Seminario, o centros de estudios lo primero que hacemos es compartir con los compañeros, abrir nuestros libros, etc.

Dedica unos momentos a cubrir tu trabajo, tus estudios, tu familia con oración. Descubrirás que es un buen tiempo empleado porque Él te ayudará a lograr mucho más, luego después de la batalla del día, llegarás a casa para contar a tu esposa, a tus hijos, o a tus padres de lo bien que te fue en el día, es decir lo bendecido que fuiste en ese día. ¡HAZ AL SEÑOR TU SOCIO!  ¡Y que toda sea para LA GLORIA DE DIOS!

Que el Dios de toda carne bendiga a ti y a tu familia. Y como siempre mencionamos en este blog, recuerda y ten presente lo que Él dijo:

Jer 32:27 "He aquí que yo soy Jehová, Dios de toda carne; ¿habrá algo que sea difícil para mí?"

Publicado por Ps. Félix Jara

(*) NOTA DE AUTOR DEL BLOG: En estos últimos días, personalmente, he asumido con mayor dedicación esta actitud, y lo he podido comprobar. He podido sentir la voz  y la dirección de Dios en el trabajo, anticipando y corrigiendo a tiempo situaciones difíciles. Sigamos dando al Señor cada día el lugar que le corresponde... ¡¡¡HAGAMOS DE EL NUESTRO COMPAÑERO DE TRABAJO, COMPAÑERO DE OFICINA, COMPAÑERO DE ESTUDIO... COMPAÑERO DE TODA LA VIDA!!! A Él también le agrada que le consideremos así.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Hombría al Máximo en Génesis I: El Mandato y la Bendición

A lo largo de los tiempos el hombre ha ido perdiendo paulatinamente el sentido por el cual fue originalmente creado. Las evidencias están descritas en su historia: guerras fratricidas, execrables homicidios, abortos aceptados por la ley, familias destruidas, niños abandonados, corrupción en los estamentos de la sociedad, carencia de liderazgo, hambruna y pobreza, entre otros.

¿Por qué llegó el hombre a esta condición? ¿Será que su destino es el caos y su destrucción total? ¿Cómo podemos recuperar el tiempo perdido? ¿Cuál es la solución al problema? ¿En dónde radica nuestro error? ¿Qué sucedió? ¿Por qué el hombre perdió su propósito de vida?

Este breve ensayo es un leve intento que busca responder a estas interrogantes con la intención de despertar en el hombre actual el deseo de recuperar su HOMBRIA AL MAXIMO, para llegar a ser Hombres Vencedores.

ANTECEDENTES  

Desde sus orígenes el hombre se ha planteado diversas preguntas relacionadas con su creación, su naturaleza, su eternidad, su capacidad, su existencia, su papel, entre otros aspectos. Sin duda la pregunta que ha generado diversas opiniones por parte de diferentes disciplinas y formas de pensamiento es: ¿Qué es el hombre?

A continuación presentamos algunas respuestas a ésta crucial pregunta: 
  • En latín, homo. Ser dotado de inteligencia y de un lenguaje articulado, clasificado entre los mamíferos del orden de los primates y caracterizado por su cerebro voluminoso, su posición vertical, pies y manos muy diferenciados (Diccionario Larousse).
  • Animal racional. Bajo esta especie se comprende todo el género humano (Diccionario Hispánico Universal).
  • Hombre (sustantivo). Animal tan perdido en la contemplación estática de lo que piensa que es, que acaba incapaz de ver lo que indudablemente debería ser (Benson Dan, El Hombre Total, definición del hombre por Ambroise Bierce).  
  • El hombre es el ser más complejo de todos los seres en la naturaleza. Es una totalidad, una unidad, pero constituido con base a dos (2) aspectos: biológico y psíquico, es decir es una unidad psico - biológica en donde en su experiencia diaria lo psíquico se expresa en lo biológico e influye sobre este aspecto de nuestro ser, así como también lo biológico influye en lo psíquico; teniendo como centro de su mundo interior el YO, el cual es ese “alguien” constante que siempre se encuentra presente en cada hecho psíquico que vivimos (Salinas García Telmo, Psicología, pág. 37, 40).
  • Visto desde la perspectiva de las ciencias naturales, el hombre es un ser constituido de acuerdo a las leyes que rigen el conjunto entero de la naturaleza. Las ciencias biológicas lo consideran como una especie incluida dentro del orden zoológico de los primates. Ningún biólogo pone hoy en duda la hipótesis de la evolución, según la cual unas especies han surgido de las otras, siguiendo un proceso de desenvolvimiento que se remonta a la aparición de la vida sobre la tierra hace no menos de mil millones de años. Ningún biólogo duda tampoco en incluir al hombre en este proceso de la evolución de la vida y en reconocerlo como una especie zoológica surgida por una mutación iniciada hace alrededor de un millón de años. El hombre actual, el Homo Sapiens, al que antecedieron otros tipos prehumanos y humanoides, es para el científico la última forma surgida en el árbol de la vida, la más compleja y rica seguramente, pero que es al fin y al cabo una especie zoológica (Salazar Bondy Augusto, Introducción a la Filosofía, pág. 236).
  • Es un mono desnudo, una rara y floreciente especie que pasa una gran parte de su tiempo estudiando sus más altas motivaciones, y una cantidad de tiempo igual ignorando concienzudamente las fundamentales. Se muestra orgulloso de poseer el mayor cerebro de todos los primates, pero procura ocultar la circunstancia de que tiene también el mayor pene, y prefiere atribuir injustamente este honor al vigoroso gorila. Es un mono muy parlanchín, sumamente curioso  y multitudinario (Morris Desmond, El mono desnudo: un estudio del animal humano, pág. 9).
       
DESCUBRIENDO LA HOMBRIA AL MAXIMO DESDE GENESIS. Por lo hasta aquí visto, está es la apreciación que el hombre tiene de sí mismo, es el concepto que tiene el científico, el hombre de letras, el religioso, pero ¿cuál es el concepto que Dios tiene del hombre? ¿Cuál es el pensamiento del Creador acerca de su creación? ¿Quién sino Dios el creador del hombre para definir el propósito por el cual fue creada su máxima creación?

Y es en libro del Génesis, el Libro de los Comienzos, en donde trataremos de encontrar las respuestas a estas interrogantes. ¿Por qué hemos escogido el libro de Génesis para resolver nuestras dudas? Simplemente, porqué allí no sólo se relata el origen del hombre sino también se consigna el propósito inicial por el cual Dios le puso en la tierra.

Esto tiene sentido, permíteme poner un ejemplo para poder entender esta idea. Cuando el fabricante de televisores elabora el producto terminado (un televisor) no sólo se limita a ponerlo en su caja y sacarlo al mercado, sino que se dispone a editar un manual para indicar al usuario las características del producto, la manera de cómo funciona, cómo se maneja, cómo debe de instalarse, y aunque parezca irónico para que sirve, entre otras cosas.

Entonces, si aceptamos esto debemos de reconocer que en primera instancia, Dios no sólo se limitó a crear al hombre nada más, sino que editó el “manual maestro” de su creación. Es por eso que en los dos primeros capítulos del Génesis, Dios nos enseña no sólo cómo fue creado el hombre, sino también define el propósito de su creación.

Así pues, con este ensayo desde el libro de Génesis queremos tratar tres cosas:
1.      Descubrir lo que es en realidad el hombre (definición),
2.      Establecer su conexión con la función fundamental para la cual fue creado (propósito), y
3.      Definir las áreas de su vida que son afectadas (relación con su entorno).

Todo esto evidentemente bajo la PERSPECTIVA SUPREMA DE AQUEL QUE LE CREÓ: DIOS.

TRES REALIDADES DE LA HOMBRIA AL MAXIMO EN GENESIS
Antes de tocar los puntos anteriores, queremos sentar las bases de nuestra investigación destacando tres aspectos importantes que no debemos pasar de vista. Y es que desde que se inicia el Génesis, Dios va perfilando principios o verdades relacionadas con el hombre las cuales debemos de tener presentes en este estudio.

1.- La primera gran verdad que se desprende de las páginas del Génesis es que el hombre es la meta y corona de la creación. 

Una vez que Dios culminó con la creación de la naturaleza dijo categóricamente “Hagamos al hombre…”, si quisiéramos parafrasear las palabras correctas serían “Ahora sí, todo está preparado para crear al hombre, hagámoslo…”

Gen 1:26  “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza;  y señoree en los peces del mar,  en las aves de los cielos, en las bestias,  en toda la tierra,  y en todo animal que se arrastra sobre la tierra”.

2.- La segunda verdad es que Dios determinó que el hombre sea el protagonista principal de Su creación al ponerle en el escenario del Edén, después que culminó con la creación de la naturaleza.

Gen 2:8  “Y Jehová Dios plantó un huerto en Edén,  al oriente;  y puso allí al hombre que había formado”.

3.- La tercera verdad es que Dios designó al hombre la tarea principal de ser Administrador de Su creación, y como tal era total responsable del cuidado de ella.

Gen 1:28  “Y los bendijo Dios,  y les dijo: Fructificad y multiplicaos;  llenad la tierra,  y  sojuzgadla,  y señoread en los peces del mar,  en las aves de los cielos,  y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra”.

En este sentido, podemos determinar que el hombre ocupa un lugar supremo en el universo. No sólo es la obra final de Dios, la culminación de la creación de Dios, sino que en él las obras hechas en los otros cinco días encuentran su plenitud y su sentido. 

Y es en esta puesta en escena en que Dios le asigna su tarea principal: poseer la tierra, hacer que ella le sirva, gobernar a las demás criaturas, fungiendo como administrador y/o mayordomo de Su creación de que ponía en sus manos, ¡Tremenda responsabilidad por cierto!.... no lo crees?… ¡sí, esto es Hombría al Máximo!


...esta historia continuará en ... Hombría al Máximo en Génesis - Parte II.

Publicado por Ps. Félix Jara

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Cuando Dios nos trata como Bambú


Erase un maravilloso jardín situado en el centro de un campo. El dueño acostumbraba a pasar por el jardín al sol del mediodía. Un esbelto "Bambú" era para él el más bello y estimado de todos los árboles de su jardín. Crecía y se hacía cada vez más hermoso, Él sabía que su señor lo amaba y que él era su alegría.

Un día, su dueño, pensativo se aproximó a su amado Bambú y con sentimiento de profunda veneración el Bambú inclinó su imponente cabeza. El señor le dijo: "Querido Bambú, yo necesito de ti". El Bambú respondió de inmediato: "Señor, estoy dispuesto, haz de mí lo que quieras". El Bambú estaba feliz, parecía haber llegado la gran hora de su vida, su dueño necesitaba de él y él iría a servirle.

Con voz grave el señor le dijo: "Bambú, sólo podré usarte podándote" ¿¡PODAR!? ¡Podarme a mí señor! por favor, no hagas eso, deja mi bella figura. Tú ves como todos me admiran. “Mi amado Bambú -la voz del señor se volvió más grave todavía- no importa que te admiren. Si yo no te podara no podría usarte”. En el jardín todo quedó en silencio... el viento contuvo la respiración. Finalmente el bello Bambú se inclinó y susurró: "Señor, si no me puedes usar sin podar, entonces haz conmigo lo que quieras.

El señor continuó: "Mi querido Bambú, también debo cortar tus hojas...". El Bambú temblando, y a media voz dijo: "Señor córtalas". El señor más firmemente añadió: "Todavía no es suficiente, mi querido Bambú, debo además cortarte por el medio y sacarte de este lugar, si no hago esto no podré usarte". "Por favor, señor", dijo el Bambú, "yo no podré vivir más, todo cortado". Debo cortarte por el medio y cambiarte de lugar, de lo contrario no podré usarte.

Hubo un profundo silencio... después el Bambú se inclinó y dijo: "Señor, poda, corta, parte, divide, tómame por entero reparte. Así pues el señor procedió a deshojar, arrancar y a partir. Después llevó al Bambú y lo puso en el medio de un árido campo y cerca de una fuente donde brotaba agua fresca. Ahí el señor acostó en el suelo cuidadosamente, a su querido Bambú, ató una de las extremidades de su tallo a la fuente y la otra la orientó hacia el campo.

Las aguas cristalinas se precipitaron alegres a través del cuerpo despedazado del Bambú, corrieron sobre los campos resecos. Allí se sembró trigo, maíz, soya, y se cultivó una huerta. Los días pasaron y los sembrados brotaron... y todo se volvió verde y vino el tiempo de cosecha. Así el tan maravilloso Bambú de antes, en su despojo, en su aniquilamiento y en su humildad, se transformó en una gran bendición para todo aquella región.

Cuando él era grande y bello, crecía solamente para sí y se alegraba con su propia imagen y belleza. En su despojo, en su aniquilamiento, en su entrega, él se volvió un canal del cual el señor se sirvió para hacer fecundas sus tierras... Y muchos, muchos hombres y mujeres encontraron vida y vivieron de ese tallo de Bambú podado, cortado, arrancado, partido,...



Este hermoso relato nos recuerda lo que Jesús dijo cuando un grupo de griegos, que habían ido a Jerusalén para celebrar la Fiesta de la Pascua, pedían verle a sus discípulos:

Juan 12:24 "En verdad, en verdad os digo: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto".

Permíteme explicarte, en la historia se habla de un Bambú que había crecido y disfrutaba cómodamente del lugar en que estaba, pero de pronto su señor le comunica que desea usarlo en otro lugar. Con cuanta alegría reaccionó el esbelto Bambú... ¡por fin iba a ser usado por su amo, él tenía grandes planes para él!. Sin embargo, muy pronto se percató que esa misión que su señor tenía para él implicaba deshojarlo, podarlo, partirlo, dividirlo, es decir implicaba dolor, sufrimiento y muerte, todo un proceso de aniquilamiento para el Bambú.

Por un momento se resistió a tan descabellada idea ¿era necesario pasar por ese proceso? ¿morir para que otros puedan vivir?... sí, esa es la manera, el pudo entender rápidamente que para poder ser bendición hacia otros era vital pasar por un proceso de negación y de muerte.

Y así sucede en nuestras vidas, cuando Dios quiere usarnos en otros lugares, él nos va a sacar de donde estamos en contra de nuestra voluntad -del país donde nacímos, de la iglesia donde servimos, del trabajo donde laboramos-, y de la manera más dura e insospechada, y a veces Él permite maltratos por parte de aquellos que fueron tus compañeros de batalla, deslealtad y engaños; porque sólo así es la única forma que entiendas de que ya es tiempo de partir y obedecerle... son los caminos extraños que Dios usa para llevarnos hacia otras metas, otros lugares, otros horizontes, para ensanchar nuestras tiendas, y bendecir a otros campos, a otras familias.

Es verdad, en este proceso se nos exige dolor y negación, pero confiemos en el Señor, pues Él tiene para nosotros pensamientos de paz y de bien, para ti y tu familia, además como decía al apóstol Pablo en medio del Areópago, en Atenas: "porque en él vivimos,y somos, y nos movemos..."

Jeremías 29:11 "Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz y no de mal, para daros el fin que esperáis".

Bueno, como siempre decimos aquí, queda aún tinta en el tintero, y de seguro en otra oportunidad ampliaremos el tema, lógico con un buen ceviche y la bebida de sabor nacional... una Inca Kola.

Es nuestro deseo de que el Señor, que es Dios de toda carne bendiga a ti y tu familia.

Félix Jara

domingo, 4 de septiembre de 2011

Jonathan Edwards: para tiempos de avivamiento


El Gran Avivador

Jonatán Edwards nació en East Windsor, Connecticut, un 5 de octubre de 1703. Creció en una familia donde se "respiraban" las Escrituras. Su padre, Timothy Edwards, se había graduado en Harvard, siendo pastor de una iglesia por espacio de sesenta y cuatro años, y su madre, fue hija de un predicador que dirigió una iglesia por cincuenta años. Era una familia numerosa compuesta por once niños, él era el único varón y el quinto en sucesión.


Muchas fueron las oraciones que sus padres elevaron a Dios -lo hicieron con fervor y constancia- para que su único y amado hijo varón fuese lleno del Espíritu Santo, y llegase a ser grande delante del Señor. Se dedicaron a criarlo con mucho celo para el servicio de Dios. Cuando bordeaba los ocho años de edad, sucedió un avivamiento en la iglesia de su padre, y Jonatán se acostumbró a orar solo, cinco veces, todos los días, y a llamar a otros niños para que orarran con él.

En virtud que Jonathan tenía una inteligencia no muy común para un niño de su edad, su padre lo matriculó en el  Colegio de Yale graduándose a los diecisiete años con las más altas notas. Se caracterizó por ser un alumno dedicado el cual disponía su tiempo para la lectura y el estudio de la Biblia.


Edwards cuenta acerca de su consagración cuando tenía veinte años: "Me dediqué solemnemente a Dios y lo hice por escrito, entregándome yo mismo y todo lo que me pertenecía al Señor, para no pertenecerme más en ningún sentido, para no consolarme con el que de una forma u otra se apoya en algún derecho.. presentando así una batalla contra el mundo, la carne y satanás, hasta el fin de mi vida".


Una persona que le llegó a conocer dijo lo siguiente acerca de él: "Su secreta, pero constante y solemne comunión con Dios hacía que su rostro resplandeciese delante de los hombres, y su apariencia, su semblante, sus palabras y todo su comportamiento estuvieron siempre revestidos de seriedad, gravedad y solemnidad.
Mientras estudiaba su Maestría, tuvo una experiencia profunda experiencia de conversión que transformó radicalmente su vida poniendo el fundamento para los frutos que a futuro se observaría en su vida.

Luego de graduarse a los 24 años, se casó con Sara Pierrepont quien era hija de un pastor con la cual tuvo once hijos. Durante todo su ministerio Sara se constituyó en su fiel colaboradora pues fue una mujer de oración y de una entrega completa al servicio de Dios. Era conocida por su dedicación a su hogar, a la crianza de sus once hijos y por la buena administración de los recursos del hogar.


El secreto de su ministerio de Jonatán estuvo en el tiempo diario que dedicó al estudio de la Palabra y a la oración pues acostumbraba a invertir trece horas diarias para esto teniendo a su esposa a su lado quien lo acompañaba en la oración. Después de la última comida, dejaba todo cuanto estuviera haciendo, para pasar una hora con su familia. 


Jonathan se trasladó a Northampton, Massachussets, para convertirse en pastor asistente de su abuelo Stoddard. Unos años después, su abuelo murió, así que  Jonathan se convirtió en pastor general trabajando en Northampton por espacio de 21 años.

Cabe destacar, que la época en que le tocó vivir fue una en la que la obra del puritanismo y la espiritualidad de la iglesia de su país habían quedado atrás. Es ahí, donde la figura de Jonatán Edwards surge como uno de los iniciadores del Gran Avivamiento de la nación.

 Una de las principales enseñanzas a la cual le concedió mucho énfasis fue la doctrina del nuevo nacimiento. Su predicación inicial estuvo centrada en la justificación por la fe siendo para muchos el inicio del Gran Avivamiento en su país.

En 1735-1737, un gran avivamiento pasó por los Estados Unidos de Norteámerica, incluyendo a Northampton, como una inundación. Sobre este avivamiento Edwards escribió “Una gran y sincera preocupación por las grandes cosas de la religión y de la vida eterna se convirtió en el tema universal en todas partes del pueblo… el trabajo de la conversión era hecho de una manera asombrosa y incrementaba más y más; las almas, como sí fueran, rebaños venían a Jesucristo".

De la noche a la mañana, el pueblo fue transformado. Los ciudadanos cantaban himnos en las calles, las tabernas cerraron, los jóvenes buscaban a Dios en grupos, era imposible entrar a la iglesia a menos que se llegara horas antes.

Una de sus prédicas que causaron mayor impacto en la sociedad de aquel entonces fue el sermón "Pecadores en las manos de un Dios airado" basado en Deuteronomio 32:35. El resultado fue una total conmoción en el auditorio que se había congregado el mismo que hasta un momento atrás se había mostrado escéptico y con un espíritu de indiferencia. El sermón fue interrumpido por una sucesión de llantos y gemidos por hombres y mujeres que se ponían de pie o caían al suelo conscientes de su condición de miseria y de pecado. La gente se agarraba de los bancos y de las columnas del auditorio pensando que iban a caer en el fuego eterno.


Se cuenta que fue tal el impacto de su predicación que la ciudad durante toda la noche parecía una fortaleza sitiada. Se oían casi en todas las casas el clamor de las almas que hasta aquella hora habían confiado en su propia justicia.
Se estima que 10% de los Estados Unidos de América se convirtió durante este tiempo. Para entender lo que pasó, imaginemos que cada iglesia se doble o triplique en los próximos dos años. Si esto hubiese ocurrido en nuestros días, sería el equivalente a ver 28 millones convertidos en dos años.... ¡Un tremendo avivamiento!... cuantos quisiéramos un avivamiento de esta magnitud en nuestras ciudades y países, verdad.


¿Cuál fue el secreto que tenía escondido Jonatán Edwards para lograr ete impacto en la sociedad de su tiempo?. Los estudiosos de la vida de este gran hombre coinciden que tales victorias se ganaron de rodillas. Nunca abandonó ni dejó de gozar de los privilegios de las oraciones, una costumbre que él tenía desde niño. Continuó frecuentando los lugares solitarios del bosque, donde podía tener comunión con Dios.


Se cuenta que él tuvo una experiencia, a los 34 años de edad, cuando entró a caballo al bosque. Postrado en tierra le fue concedido tener una visión tan preciosa de la gracia, amor y humillación de Cristo como Mediador, que pasó una hora vencido por un torrente de lágrimas y llanto.
Como podemos apreciar, esta obra de Dios a través de Jonatán Edwards fue uno de los mayores avivamientos de nuestra época contemporánea. Comenzando en Northampton, y extendiéndose por toda América del Norte hasta llegar a Escocia e Inglaterra, todo en un espacio de dos o tres años.

Su muerte fue inesperada. Edwards había aceptado la invitación al Seminario Teológico de Princeton a ser su próximo presidente, pero antes que Sarah y los niños se reunieran con él, apareció una epidemia de viruela. Hizo que todos los estudiantes se vacunaran, incluido él, pero las fiebres producidas por la vacuna le debilitaron al tal grado que le restaron fuerzas, falleciendo después de un mes, a la edad de cincuenta y siete años, en 1758.


Uno de sus biógrafos afirmó lo siguiente aceca de él: "En todas las partes del mundo donde se hablaba inglés, era considerado como el mayor erudito desde los días del apóstol Pablo o de Agustín".

SUS PALABRAS
  • "Muchos oran con sus labios por aquello por lo que sus corazones no sienten ningún deseo".
  • "Ver tu propia ignorancia y ceguera es el primer paso hacia tener el verdadero conocimiento".
  • “Muchas personas piadosas en ésta y en otras épocas, se han expuesto a sí mismas a terribles engaños por el hecho de dar demasiado peso a sus impulsos e impresiones como si fueran revelaciones inmediatas de Dios, profecías del futuro o instrucciones para dirigirles en lo que van a hacer o a dónde van a ir”.
ENSEÑANZAS PARA NUESTROS DIAS   

De la vida de Jonathan Edwards podemos extraer grandes tesoros que al ser aplicados a nuestras vidas puedan ser bendiciones para nuestras familias y para toda persona que el Señor ponga en nuestras vidas:

1.- Jonathan creció en una familia en donde la Palabra de Dios ocupaba el primer lugar. Su hogar estaba llenado por una atmósfera donde se respiraba la Biblia. Sus padres oraban con fervor y constancia para que sea llenado de la presencia del Espíritu Santo y sea usado por el Señor.  

En la actualidad, cuanta falta hace que en nuestros hogares los padres dediquen, siquiera los domingos un tiempo a la lectura bíblica, en donde el padre -como cabeza de hogar- asuma su rol de sacerdote y ministre a su familia con la meditación bíblica. Atrás quedaron los tiempos en que se reunía toda la familia en casa para tener un culto familiar. Hoy lamentablemente el día domingo preferimos descansar, o ver una buena película, o dejar que los niños jueguen su "play station" a fin de que nos dejen tranquilos, siquiera en "nuestro fin de semana".

2.- Me impresiona lo que uno de los biógrafos de Jonatán Edwards afirma al mencionar que su vida estuvo llena de días de ayuno, oración y de meditación; y que nunca dejó de frecuentar los lugares solitarios de los bosques para buscar a Dios. Acostumbraba a pasar largo tiempo con la Palabra de Dios, invertía trece horas de oración y de estudio de la Biblia, esta es la razón del secreto de su ministerio pues las victorias obtenidas contra el pecado y el escepticismo de su época fueron ganadas de rodillas y en meditación bíblica.

Lamentablemente, la "cultura light" ha permeado en algunas de nuestras iglesias -digo algunas no a todas-, pues el estudio para la exposición bíblica por algunos de nuestros líderes encargados de exponer la Palabra, cada vez se va haciendo más suave, más "light", se nota en su predicación, se ve que no han invertido el tiempo necesario. Desde aquí les preguntamos ¿Cuánto tiempo invierten en el estudio de la Palabra de Dios para las ovejas que el Señor a puesto en su cuidado?.

A nosotros nos enseñaron en el Seminario Bíblico que la preparación por parte del pastor que tenía la responsabilidad de predicar exigía esfuerzo y dedicación, de tal modo que deberia de ser como un "dolor de parto" para él. Sin embargo, hoy algunos predicadores prefieren la exposición temática (pues exige menos esfuerzo, es decir no duele, y cuesta menos) en desmedro de la predicación expositiva que exige mayor esfuerzo.


Y así quieren que "SU iglesia" crezca, anhelan "mega-iglesias" sin pagar el precio que exige la cruz. Es decir, con cargo a "meditaciones y estudios bíblicos al paso" pretenden alimentar a las ovejas, no quieren dare cuenta que ellas deben de ser alimentadas con pastos frescos, se olvidan que el Señor espera que ellos den a Sus ovejas pastos de conocimiento y prudencia: "Os pondré pastores según mi corazón que os den pasto de conocimiento y prudencia" Jeremías 3:15.

¡Cuidado con caer en la dicotomía "Obesidad eclesial vs. Iglecrecimiento"!, o será "numerolatría", tal como nos advertía un amado y recordado profesor en el Seminario.

3.- Un último aspecto importante en la vida de Edwards, fue el apoyo que representó para él su esposa Sara. Ella se constituyó en la ayuda idónea en el ministerio que Dios le había encargado, a pesar de cuidar a once niños y dedicarse a la administración del hogar, ella sabiamente se daba tiempo para estar a su lado en los tiempos de oración con su esposo, ¡cuan importante es la esposa para el siervo que es llamado por Dios para un especial encargo!.

Definitivamente, hay mas cosas que decir acerca de Jonathan Edwards, pero hasta aquí llegamos. Es mi deseo que esta lectura inspire a tu vida para llegar a ser el siervo o la sierva que Dios quiere hacer de ti. Ya sabes cuenta esta historia, la idea es ser bendición para las nuevas generaciones, a fin de RESTAURAR CALZADAS PARA HABITAR.

sábado, 3 de septiembre de 2011

Cuando piensas que Dios no escucha

La respuesta no se vislumbra en ningún momento.
Las cosas en vez de mejorar se han empeorado más.
Tu fe obviamente a comenzado a tambalear.
Te sientes como un barquito a la deriva en medio de una
tempestad furiosa en medio de la noche.
Le clamas a Dios y no lo ves por ninguna parte.
Todo va en tu contra...
Te sientes como un vaso quebrado que estaba lleno de agua, pero que
ahora ya no se puede recuperar nada.
Te sientes inmóvil del lugar de dónde estás.
Por más que has intentado salir o ir hacia otro lugar no puedes hacerlo.
Hay algo siempre que te detiene.
No ves ninguna puerta que providencialmente se te abra, al contrario
parece que está más sellada que antes.
Los problemas en vez de solucionarse parece que se van complicando.
De nada te sirven las palabras de consuelo o de esperanza por que son
únicamente sedantes que tratan de aliviar tu pena temporalmente...
Es posible que recuerdes oraciones que en épocas pasadas
Dios te contesto con una evidencia portentosa
que sirvieron para que llegaras a comprender el poder de la oración.
Viste petición tras petición respondidas.
¿Y ahora que pasa?
¿Porqué estás tan oscuro?
¿Que pasa Señor... le preguntarás?
¿Dondé estás?
¿Porqué me has abandonado?
¿Porqué sólo veo oscuridad a mi alrededor?
¿Porqué antes veía en su potencia la luz del sol y ahora no?
Dios te recuerda que así como hay días soleados, también hay noches
oscuras, y es en las noches en donde
tu aprendes a fortalecer tu FE y tu ESPERANZA.
En donde aprendes a esperar en el amanecer...
Únicamente puedes fortalecer tu FE y tu ESPERANZA,
creyendo y esperando en Dios contra todo pronóstico.
Eso es la FE: La certeza de lo que se espera y
la convicción de lo que no se ve.
Dios te está enseñando a CLAMAR.
Clamar es orar cuando todo está al revés,
cuando las cosas van de mal en peor.
Dios te está enseñando a DECLARAR que lo que Él te prometió
con claridad, lo consolidará con poder.
Dios te está enseñando a ALABARLE, aún en la medianoche de tu vida,
porque sabes que tu vida descansa
con seguridad en Él.
Te animo a que recuerdes todas las veces en que de manera oportuna y
poderosa, Dios obró en la
situación que estabas pasando.
Pues así lo hará en esta ocasión.
Que esta reflexión haya sido para quien la lea una confirmación que Dios
sí está al tanto de la situación que vive este momento,
y que Él la va a solucionar, de todos modos.

Tomado de la composición "¿Has orado... y nada aún?" de Eileen A. Moreu 

Nota del autor del Blog: Si Dios hasta aquí ha sido fiel y te ha ayudado, porque ahora te va a abandonar? 
Recuerda siempre lo que mencionamos en este blog, y que es el Señor afirma a los suyos:
"He aquí que yo soy Jehová, Dios de toda carne, ¿habrá algo que sea dificil para mí?" Jer. 32.27

Necesitamos aprender a esperar en Él, pues sí Dios te ha dado una promesa, debes estar seguro que la cumplirá, damos fe en eso. Aún no te ha mostrado todos los planes que tiene para tí, mañana veras maravillas en tu vida. ¡Amén!

Félix Jara

jueves, 1 de septiembre de 2011

Forjador de Hombres


Cuando DIOS quiere instruir a un hombre o a una mujer
estremecerle, experimentarle.

Cuando DIOS quiere moldear a un hombre o a una mujer
para que juegue el papel más noble.

Cuando anhela de todo corazón
crearle tan grande, audaz y valiente
que todo el mundo se asombre,
observa Sus métodos, observa Sus caminos.

Despiadamente perfecciona
al que regiamente elige!
Le trilla y le martillea
y con fuertes golpes lo forja.

Forma el barro, y lo atiende
como sólo DIOS entiende.

Mientras que el atormentado
implora y llora arrodillado.

ÉL le dobla, no le quiebra,
porque por su bien emprende
todo plan para moldearlo
y con Su poder usarle.

Su designio es infundirle
un deseo inconfundible
de probar Su esplendor.

ÉL lo ama y le complace
ver su fin de cada fase.
¡Sí DIOS sabe lo que hace!


Jer 18:4-6 "La vasija que estaba haciendo se estropeó como barro en manos del alfarero, y éste volvió a empezar, trasformándolo en otra vasija diferente, como mejor le pareció al alfarero. Entonces me fue dirigida la palabra del Señor en estos términos: ¿No puedo hacer yo con vosotros, casa de Israel, lo mismo que este alfarero? - afirma el Señor. Mirad que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, casa de Israel".

Dicen los entendidos en la materia que para que un montón de barro llegue a ser una vasija hermosa y útil debe de pasar por el siguiente proceso:
  • Primero el alfarero toma un montón de barro amorfo y comienza a golpearlo y a moldearlo, ablandándolo poco a poco con agua.
  • Si se le daña la forma que le está dando a la pieza o no le gusta como va quedando el alfarero ¡la rompe y la vuelve a hacer de nuevo!, hasta que adquiere la forma deseada.
  • Después que la da la forma que desea lo pone en un horno bien caliente.
  • Al tiempo, cuando la pieza de alfarería esta seca, la saca y la pone en una repisa para que se enfríe.
  • Tan pronto como la pieza está fresca, el artista, la comienza a cepillar y a pintar su obra.
  • Luego que termina de pintar su obra, la pone en un horno mucho mas caliente que el primero.
  • Por último, y luego de una hora aproximadamente, vuelve a sacar la pieza y la coloca en una repisa, ya lista para ser apreciada, está completamente terminada.
Es verdad, así trabaja el Señor con aquellos a quienes ama. Somos como vasijas de barro en sus manos, a quienes pone en la rueda, y les va dando vueltas, quitando toda piedra o elimando toda malformación hasta terminar con el proceso. ¿cuál es el próposito?, quitar todo aquello que impide que seamos vasijas útiles para Su honra.

¿Estás pasando por el proceso de la vasija en estos momentos? ¡ánimo el está trabajando en tu vida!. Muy pronto te estarás en la vitrina
¡Llegarás a ser UNA HERMOSA VASIJA DE ORO PARA EL SEÑOR!
Que el DIOS de toda carne bendiga a ti y tu familia, no te desanimes serás una vasija para la honra del Rey de Reyes y señor de señores.

Félix Jara