EL PACTO DE DIOS

EL PACTO DE DIOS: "El Señor te pastoreará siempre, en las sequías saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos, y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca se agotan. Y los tuyos edificarán las ruinas antiguas, los cimientos de generación y generación levantarás, y serás llamado reparador de muros caídos, restaurador de casas en ruinas" Isaías 58.11-12

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jueves, 19 de enero de 2012

Pánico en el Tren

En la semana que pasó una de las tantas noticias que llamó nuestra atención fue sin lugar a dudas lo que sucedió en el Perú. Los titulares de los diarios describían así lo ocurrido: "El primer tropiezo del Metro de Lima", "Emergencia en Tren Eléctrico por corto circuito", "Pánico en el Tren", entre otros.

La ampliación de las noticias relacionadas con este tema describían que el sistema de transporte del Tren Eléctrico puesto en funcionamiento recientemente (hacía una semana) en la ciudad de Lima "había recibido un duro golpe", pues un corte de energía había provocado que uno de sus 5 trenes quedara varado cerca a una de las estaciones, generando pánico y confusión entre los 200 pasajeros que se encontraban dentro.

La razón parece haber sido que un cable de alta tensión se había desprendido en la Estación Gamarra por corto circuito haciendo que el servicio fuese interrumpido en todos los paraderos generando problemas para la evacuación del público.

Uno de los testigos narró que poco tiempo después que partiera uno de los trenes hubo un movimiento brusco, luego se oyeron dos explosiones filtrándose al tren una nube de humo. La locomotora pudo volver a la estación, pero las entradas no se abrieron causando desesperación y pánico en los usuarios, luego de 10 minutos sólo una puerta pudo abrirse escapando la gente con rapidez.

Cuando leíamos esta historia vino a nuestra mente aquellas palabras que Jesús les dijo a sus discípulos en aquella reunión conocida como la última Cena con motivo de la Fiesta de la Pascua en la ciudad de Jerusalén:

Juan 15:4-5  Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque SEPARADOS DE MI NADA PODÉIS HACER.


¿Recuerdas lo que estaba sucediendo? Jesús estaba cenando con los apóstoles, en su mente y en su corazón bullía la idea de que físicamente muy pronto los dejaría solos; pues iba a ser arrestado, ajusticiado, condenado y crucificado. Era necesario darles una clase superintensiva de vida. Era de vital importancia  proporcionarles las enseñanzas, los PRINCIPIOS DE VIDA, la instrucción para que pudiesen enfrentar las luchas, las angustias, los tiempos difíciles que se avecinaban.  Como aquel padre que sabe que pronto va a ser separado de sus hijos porque la muerte esta tocando la puerta ¡son las últimas palabras, los últimos consejos para darles los recursos y herramientas para afrontar la vida!.

Así que en el capítulo 15, entre tantas enseñanzas que les proporciona en ese instante, Jesús les presenta un principio de vida, aquí le llamamos: EL PRINCIPIO DE LA PERMANENCIA, el cual no sólo es dado para sus discípulos que ese momento compartían la cena, sino para el discípulo de todos los tiempos, con esto queremos decir que nosotros también estamos incluidos.

Cuatro veces es mencionado por Jesús el término "permanencia" en los versículos citados. Esto quiere decir que hay un énfasis muy especial que parte de propio corazón de Dios, una situación de urgencia que necesita atención y aplicación inmediata de todo seguidor de Jesucristo en su vida diaria.Y para que quede clara la idea Jesucristo emplea la analogía de la vid y el racimo dejándonos tres lecciones a la vista:

1.- El primer término de PERMANENCIA nos indica que DEBEMOS DE MANTENER UNA ÍNTIMA RELACIÓN CON ÉL: "Permaneced en mí, y yo en vosotros".

Es importante destacar, que aquí el modo del verbo "permanecer" es Imperativo lo que implica que este llamado se convierte en un mandato o en una orden para el cristiano.

2.- El segundo término de PERMANENCIA (hay aquí 2) nos enseña que PODEMOS SER RACIMOS IMPRODUCTIVOS sino mantenemos esa relación de intimidad con Jesucristo: "Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí".

3.- El tercer vocablo de PERMANENCIA nos advierte que hay una SOMOS RACIMOS DEPENDIENTES de Jesucristo para dar buen fruto: "Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque SEPARADOS DE MI NADA PODÉIS HACER".

Agustín de Hipona con relación a este verso decía lo siguiente: "El que piensa que produce fruto por sí mismo, no está en la vid; el que no está en la vid, no está en Cristo; y el que no está en Cristo, no es cristiano".

Cuando narrábamos la historia del tren eléctrico se decía que la razón del accidente había sido que un cable de alta tensión se había desprendido en una de las estaciones ocasionando la interrupción del servicio. Del mismo modo, cuando nos separamos de LA VID VERDADERA que es Jesucristo nos convertimos en racimos sin fruto y dejamos de ser bendición para los nuestros (familia) y para toda aquella persona con la cual nos relacionamos.

¿Cuál es tu situación en estos momentos puedes decir que eres un RACIMO LIGADO ESTRECHAMENTE  A LA VID y que estás dando mucho fruto? ... sino es así acércate a Jesucristo  reinsértate a la VID VERDADERA y empieza a dar fruto y ser de bendición a los que te rodean. ¡Que primeramente tu esposa (o) y tus hijos vean la transformación que produce una vida íntima con JESÚS!

¡QUE EL DIOS DE TODA CARNE TE BENDIGA!.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Cuando Dios nos trata como Bambú


Erase un maravilloso jardín situado en el centro de un campo. El dueño acostumbraba a pasar por el jardín al sol del mediodía. Un esbelto "Bambú" era para él el más bello y estimado de todos los árboles de su jardín. Crecía y se hacía cada vez más hermoso, Él sabía que su señor lo amaba y que él era su alegría.

Un día, su dueño, pensativo se aproximó a su amado Bambú y con sentimiento de profunda veneración el Bambú inclinó su imponente cabeza. El señor le dijo: "Querido Bambú, yo necesito de ti". El Bambú respondió de inmediato: "Señor, estoy dispuesto, haz de mí lo que quieras". El Bambú estaba feliz, parecía haber llegado la gran hora de su vida, su dueño necesitaba de él y él iría a servirle.

Con voz grave el señor le dijo: "Bambú, sólo podré usarte podándote" ¿¡PODAR!? ¡Podarme a mí señor! por favor, no hagas eso, deja mi bella figura. Tú ves como todos me admiran. “Mi amado Bambú -la voz del señor se volvió más grave todavía- no importa que te admiren. Si yo no te podara no podría usarte”. En el jardín todo quedó en silencio... el viento contuvo la respiración. Finalmente el bello Bambú se inclinó y susurró: "Señor, si no me puedes usar sin podar, entonces haz conmigo lo que quieras.

El señor continuó: "Mi querido Bambú, también debo cortar tus hojas...". El Bambú temblando, y a media voz dijo: "Señor córtalas". El señor más firmemente añadió: "Todavía no es suficiente, mi querido Bambú, debo además cortarte por el medio y sacarte de este lugar, si no hago esto no podré usarte". "Por favor, señor", dijo el Bambú, "yo no podré vivir más, todo cortado". Debo cortarte por el medio y cambiarte de lugar, de lo contrario no podré usarte.

Hubo un profundo silencio... después el Bambú se inclinó y dijo: "Señor, poda, corta, parte, divide, tómame por entero reparte. Así pues el señor procedió a deshojar, arrancar y a partir. Después llevó al Bambú y lo puso en el medio de un árido campo y cerca de una fuente donde brotaba agua fresca. Ahí el señor acostó en el suelo cuidadosamente, a su querido Bambú, ató una de las extremidades de su tallo a la fuente y la otra la orientó hacia el campo.

Las aguas cristalinas se precipitaron alegres a través del cuerpo despedazado del Bambú, corrieron sobre los campos resecos. Allí se sembró trigo, maíz, soya, y se cultivó una huerta. Los días pasaron y los sembrados brotaron... y todo se volvió verde y vino el tiempo de cosecha. Así el tan maravilloso Bambú de antes, en su despojo, en su aniquilamiento y en su humildad, se transformó en una gran bendición para todo aquella región.

Cuando él era grande y bello, crecía solamente para sí y se alegraba con su propia imagen y belleza. En su despojo, en su aniquilamiento, en su entrega, él se volvió un canal del cual el señor se sirvió para hacer fecundas sus tierras... Y muchos, muchos hombres y mujeres encontraron vida y vivieron de ese tallo de Bambú podado, cortado, arrancado, partido,...



Este hermoso relato nos recuerda lo que Jesús dijo cuando un grupo de griegos, que habían ido a Jerusalén para celebrar la Fiesta de la Pascua, pedían verle a sus discípulos:

Juan 12:24 "En verdad, en verdad os digo: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto".

Permíteme explicarte, en la historia se habla de un Bambú que había crecido y disfrutaba cómodamente del lugar en que estaba, pero de pronto su señor le comunica que desea usarlo en otro lugar. Con cuanta alegría reaccionó el esbelto Bambú... ¡por fin iba a ser usado por su amo, él tenía grandes planes para él!. Sin embargo, muy pronto se percató que esa misión que su señor tenía para él implicaba deshojarlo, podarlo, partirlo, dividirlo, es decir implicaba dolor, sufrimiento y muerte, todo un proceso de aniquilamiento para el Bambú.

Por un momento se resistió a tan descabellada idea ¿era necesario pasar por ese proceso? ¿morir para que otros puedan vivir?... sí, esa es la manera, el pudo entender rápidamente que para poder ser bendición hacia otros era vital pasar por un proceso de negación y de muerte.

Y así sucede en nuestras vidas, cuando Dios quiere usarnos en otros lugares, él nos va a sacar de donde estamos en contra de nuestra voluntad -del país donde nacímos, de la iglesia donde servimos, del trabajo donde laboramos-, y de la manera más dura e insospechada, y a veces Él permite maltratos por parte de aquellos que fueron tus compañeros de batalla, deslealtad y engaños; porque sólo así es la única forma que entiendas de que ya es tiempo de partir y obedecerle... son los caminos extraños que Dios usa para llevarnos hacia otras metas, otros lugares, otros horizontes, para ensanchar nuestras tiendas, y bendecir a otros campos, a otras familias.

Es verdad, en este proceso se nos exige dolor y negación, pero confiemos en el Señor, pues Él tiene para nosotros pensamientos de paz y de bien, para ti y tu familia, además como decía al apóstol Pablo en medio del Areópago, en Atenas: "porque en él vivimos,y somos, y nos movemos..."

Jeremías 29:11 "Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz y no de mal, para daros el fin que esperáis".

Bueno, como siempre decimos aquí, queda aún tinta en el tintero, y de seguro en otra oportunidad ampliaremos el tema, lógico con un buen ceviche y la bebida de sabor nacional... una Inca Kola.

Es nuestro deseo de que el Señor, que es Dios de toda carne bendiga a ti y tu familia.

Félix Jara