EL PACTO DE DIOS

EL PACTO DE DIOS: "El Señor te pastoreará siempre, en las sequías saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos, y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca se agotan. Y los tuyos edificarán las ruinas antiguas, los cimientos de generación y generación levantarás, y serás llamado reparador de muros caídos, restaurador de casas en ruinas" Isaías 58.11-12

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sábado, 3 de diciembre de 2011

Mi visita a Efeso: en el túnel del tiempo

Sabes, hace poco estuve por Efeso. Déjame decirte que realmente es una ciudad muy hermosa y muy grande, no por algo, es la capital de la provincia de Asia. Por lo menos tiene una población que fluctúa entre 200,000 y 500,000 personas.

Si miras el mapa te vas a dar cuenta que su situación geográfica la coloca como una importante ciudad comercial  pues tienen un puerto excelente. Cuando estuve ahí me impresionó su magnífica calle enlosada de 11 metros de ancho flanqueada por columnas, como si fueran árboles de piedra a sus lados, que atraviesa la ciudad desde el puerto.

Su puerto es muy usado, pues geográficamente se encuentra en un lugar estratégico, siendo uno de los centros de exportación más importante del Imperio donde desembarcan las naves procedentes de Roma. Este puerto se conecta con el río Cayster, para mantenerlo grande y profundo es constantemente dragado porque se llena de sedimentos, y así se mantiene siempre conectado al mar.

Si algún día vienes a Efeso, no puedes dejar de visitar el famoso Templo de Diana, es para la gente la diosa de la fertilidad. El templo es impresionante, no está ubicado en la misma ciudad, se encuentra como a 2 kms. al noreste de ella. Ah, te recomiendo que tengas mucho cuidado cuando te refieras a ésta especie de diosa, pues la gente de aquí la adora extremadamente, casi diría que viven y respiran para ella.

Para que tengas idea de lo que te comento, te contaré que un día estuvo por aquí un tal Pablo, el apóstol, afirmando que Jesucristo era el único Dios verdadero. ¡No sabes el tremendo alboroto que se originó!... la gente azuzada por Demetrio -un conocido platero de la ciudad- no cesaba de gritar ¡Grande es Diana de los efesios!... ¡por espacio de casi dos horas!....era un bullicio ensordecedor. En realidad, lo que este hombre protegía era su negocio, pues Pablo decía que no son dioses los que se hacen con las manos, y justamente Demetrio hacía pequeños templos e imágenes de esa diosa, viéndose perjudicado en sus ganancias.

Como te darás cuenta, Efeso es una ciudad muy religiosa; a tal punto que es considerada por todos como la capital religiosa del Imperio Romano. Mira sino lo será que en ella existen tres templos oficiales, habiendo recibido el título de Neókoros, término que significa algo así como "ciudad guardiana del templo" de los emperadores.

Entre éstas construcciones el que más destaca es justamente el Templo de Diana siendo el edificio más grande del mundo griego. Como será de grande que mide 55 mts. de ancho y 115 mts. de largo y está construido casi mayormente de mármol. . A que no sabes cuantas columnas sostienen el templo?...¡127 columnas... y miden 18 metros de altura!. Y por si fuera poco, las columnas miden dos metros de diámetro de las cuales 36 de ellas fueron esculpidas en su base con figuras de tamaño normal.

Algo más, este templo es coronado por un lugar santísimo abierto al cielo con un altar de 38 mts. cuadrados aprox., detrás del cual se encuentra la imagen de la famosa Diana, en cuya figura destacan una gran cantidad de senos, como símbolo de la fertilidad.

¿Sabes lo que la gente dice acerca de su origen ?... que ella cayó del cielo... bueno eso es su creencia... que le vamos a hacer. Esta gente, entre los meses de marzo y abril, le dedican 30 días de adoración viniendo sus devotos de muchas provincias a participar de las festividades y ceremonias religiosas que se hacen a favor de ella. Es tanto el "fervor religioso" ¡que hasta circulan por todo el Imperio monedas de plata con la imagen de Diana con una inscripción que dice: "Diana Efesia"!.

Otra cosa que me llamó la atención, es el teatro de la ciudad. Tiene una capacidad para 25,000 personas cómodamente sentadas. Hasta allí fueron llevados Gayo y Aristarco -compañeros de Pablo- por Demetrio y todo el gentío.

Me han contado que se tiene planificado construir pronto los baños públicos y el gimnasio de la ciudad; de este modo, incluyendo la biblioteca y el teatro, será todo esto un complejo urbano con calles pavimentadas constituyéndose en la parte principal de la ciudad.

No podría dejar de mencionar el edificio de administración donde se encuentra el grammateus -el secretario del ayuntamiento- que es el funcionario responsable ante el Imperio de las perturbaciones del orden público. Justamente, éste fue el que pudo controlar la turba que se levantó en contra de Pablo.

Te animo a conocer Efeso. Coordina con la NASA, y separa tu pasaje para que viajes en el Túnel del Tiempo que han construido, en verdad no se sienten los efectos del cambio de época, y sobretodo viajas cómodo... te lo digo yo. Efeso es una ciudad con todas las comodidades y encantos de la época, si vienes ten cuidado cuando hables con su gente, pues es muy religiosa y conflictiva, cuando consideran que se agrede a su diosa. :-)

Te esperamos.

Firmado:
Pastor Félix Jara directamente desde Éfeso

Efeso, 11 del mes de Artemisón del año 54.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Carta de Mateo al hombre del Siglo XXI

Soy judío de nacimiento. Mi nombre es Mateo, viene del arameo Mattai, que significa “don de Dios”. Algunos, también me conocen como Leví, pues ese es mi segundo nombre, naturalmente quienes me pusieron esos nombres fueron mis padres siendo el nombre de mi papá Alfeo. Aunque ahora último me he enterado que algunos me conocen como Mateo el evangelista.

Viví en tiempos en que el Imperio Romano tenía sojuzgada a mi nación. Era bastante instruido, y muy ordenado en mi forma de ser. Creo que estos atributos me permitieron trabajar como recaudador de impuestos al servicio de Roma, especialmente para el cobro de derechos aduaneros, era algo así como un funcionario de aduanas. Mi centro de operaciones se encontraba por las cercanías de Capernaum, ciudad marítima de Palestina.

El ejercicio de mis funciones como cobrador de impuestos no era bien visto por mis paisanos los cuales me acusaban de publicano y de pecador, considerándome un hombre impuro por mi continuo contacto con gentiles, además que por mis actividades no guardaba el día de reposo. De este modo, no podía alternar ni comer con ellos ni menos ingresar a la sinagoga. Me sentía como un marginado por mi propio pueblo.

Es que los que ejercíamos esta función teníamos mala fama, no eramos muy bien vistos por el pueblo. Algunos extorsionaban, y efectuaban prácticas deshonestas; como el caso de Zaqueo, que era jefe de cobradores de impuestos allá en Jericó, el mismo que en una reunión en su propia casa ante Jesús, confesó públicamente sus malos manejos comprometiéndose a resarcir a quienes había defraudado ¡hasta cuatro veces lo que había robado!... éste sí que había abusado de muchos… y de qué manera!

A propósito de Jesús, nunca olvidaré mi encuentro con Él... ¡fue realmente maravilloso! Yo estaba realizando mis actividades de cobranza de tributos, y de pronto, cuando menos lo esperaba se me acercó acompañado de Simón, su hermano Andrés, Jacobo y Juan, los otros discípulos, y un gran gentío, y parándose frente a mí me miró a los ojos y me dijo: “Sígueme”. Déjame decirte que, si bien este llamado fue una orden, no sonó como tal, pues sus ojos irradiaban tanto amor que yo simplemente me paré de mi asiento y dejé todo… sin considerar el dinero recaudado hasta ese momento... me puedes creer? 

Era tanta mi felicidad que quise hacer un gran banquete en mi casa invitando a Jesús ¡y Él aceptó mi invitación! ¿Te imaginas? ¡No podía creer que Jesús me había dirigido la palabra y me había pedido seguirle!, y por su fuera poco ¡iba a estar en mi casa! Yo el catalogado por mi pueblo como un paria, como un marginado e indigno, iba a disfrutar del privilegio de tener en mi hogar al Rey de reyes y Señor de señores.

En esa reunión también fueron muchos amigos, publicanos como yo, que invité pues yo quería que conocieran a Jesús. No podía creer ¡el mismo Jesús en mi casa a la cual nadie de mi pueblo quería entrar!... En verdad era increíble… nunca me lo hubiera imaginado ni siquiera en sueños.

En un momento de la reunión unos fariseos y escribas de la Ley empezaron a criticar su actitud, y se le acercaron y le dijeron que porqué Él comía y bebía con publicanos y pecadores. Yo estaba junto a Él, pues Él ocupaba el lugar de honor como invitado especial, y pude escuchar claramente, sus palabras hasta ahora resuenan en mis oídos: “Los que están buenos y sanos no necesitan médico, sino los enfermos. Vayan y aprendan el significado de estas palabras. Lo  que quiero es que sean compasivos, y no que ofrezcan sacrificios. Pues yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores. ¡Que palabras!.. fueron como estacas en el corazón de esa gente, pues se retiraron de la casa avergonzados... ¡y ni siquiera se despidieron ni dieron las gracias!.

Le seguí a todo lugar por espacio de tres años. Sus enseñanzas eran propias del Ungido de Dios, no había duda era el Mesías prometido por Dios, lo que había sido  proclamado por los profetas, y esperado por mucho tiempo se había cumplido. ¡El mismo Dios hecho hombre, el Libertador de Israel, estaba ya con nosotros!